miércoles, 30 de enero de 2013

EL SECRETO DE SER FELIZ.


Comenzamos una nueva y semana, que nos llevará a terminar el primer mes del año. Como todos los lunes dejo aquí alguna historia que he encontrado en la red. Espero que os guste.

Había una vez un hombre que se sentía muy desgraciado. Pensaba que la suerte lo había abandonado ya que cualquier cosa que intentaba le salía mal. La relación con su esposa y su hija se había deteriorado durante los últimos meses, el trabajo escaseaba y también el dinero con el que comprar las cosas más básicas.

Un día mientras paseaba desesperanzado por el bosque se le apareció un pequeño duende que, al verlo tan apesadumbrado, le confió uno de sus mayores tesoros: el secreto de la felicidad. Le contó el duende que caminando en dirección Oeste, a tan sólo unas cuantas millas, encontraría un lugar en el que todas sus decisiones serían afortunadas y sería tremendamente feliz. Decidido a cambiar su suerte el hombre se descalzó y dejó, escondidos entre unos matorrales, sus zapatos apuntando hacia la dirección que le había indicado el duende, para no olvidar el camino que debía tomar.

A la mañana siguiente el hombre se levantó en mitad de la noche y, sin hacer ruido, se dirigió apresuradamente hacía el lugar donde había escondido sus zapatos, dispuesto a iniciar una nueva vida. Lo que no podía imaginar el hombre es que durante la noche, unos demonios traviesos, que habían espiado la conversación entre el hombre y el duende, habían cambiado la posición de los zapatos orientándolos en dirección contraria. Así que, cuando el hombre llegó y se puso a caminar en la dirección hacia donde él creía encontraría la suerte y la felicidad, en realidad estaba caminando sobre sus propios pasos y regresaba a su ciudad.

Conforme se acercaba hacía su pretendido “nuevo futuro”, al hombre le sorprendió lo familiar que le resultaba todo y pensó: “Caramba que parecidas son estas calles y estas casas a las de mi antigua ciudad”. Sin embargo, en ningún momento dudó de que se encontrara en un lugar nuevo, distinto y en el que le aguardaba la suerte anunciada por el duende. Caminó por entre las calles de su nueva ciudad hasta que llegó a una casa tan parecida a la suya que intuyó enseguida que aquel tendría que ser su nuevo hogar. Convencido, accedió a su nueva casa y quedó perplejo al comprobar lo increíblemente iguales que eran su nueva mujer y su nueva hija, a las que había dejado abandonadas en su antigua ciudad. Se acostó silencioso en su nueva cama, junto a su nueva mujer, convencido que al despertar una nueva vida, esta vez cargada de bendiciones y de fortuna comenzaría para él.

Ni que decir tiene que su mujer y su hija se sorprendieron enormemente de la extraña forma de comportarse del hombre durante los días siguientes, aunque evitaron hacer ningún comentario, pues era agradable observar la sonrisa, el buen humor y la amabilidad con la que el hombre realizaba sus tareas y se dirigía a ellas. A los pocos días el buen ambiente reinaba en cada una de las estancias de la casa e, incluso los pedidos de trabajo se amontonaban sin que el hombre pudiera dar abasto por más horas del día que les dedicara.

El hombre, feliz con su nueva vida, agradecía cada noche a su duende mágico que le hubiera confiado aquel secreto, sin el cual no habría podido disfrutar de la felicidad y la suerte que ahora lo bendecían.

lunes, 28 de enero de 2013

SANTO TOMÁS DE AQUINO. PATRÓN DE LOS ESTUDIANTES.


Santo Tomás de Aquino es uno de los filósofos medievales más importantes, además de ser una figura de referencia dentro de la iglesia católica. La obra de Tomás de Aquino es analítica, profunda y muy elaborada. Se inspiró, especialmente, en la obra de Aristóteles, sin embargo, la integró dentro del contexto de la revelación de la fe católica.

En el día de hoy celebramos la fiesta de Santo Tomás de Aquino con el título de Patrono de los Estudiantes. He aquí los consejos que Santo Tomás da a sus patrocinados para alcanzar el saber:

“Ya que me preguntas, carísimo hermano en Cristo, cómo debes estudiar para adquirir el tesoro de la ciencia, mi consejo es el siguiente.

No te lances de pronto al mar, sino acércate por los riachuelos, porque a lo difícil se ha de llegar por lo fácil. Te mando que seas tardo para hablar y para ir a distracciones; abraza la pureza de conciencia; date a la oración; procura permanecer en tu celda, si quieres entrar un día en el templo del saber; sé amable con todos; no te preocupes de lo que hacen los demás; no tengas demasiada familiaridad con nadie, pues la excesiva familiaridad engendra desprecio y roba tiempo al estudio; huye sobre todo de perder el tiempo; imita a los santos y a los buenos; guarda en la memoria todo lo bueno que oigas, sin reparar en quién lo dijo; trata de entender cuanto leas y oigas; cuando tengas alguna duda, aclárala; acumula cuantos conocimientos puedas en el arca de tu mente, como quien trata de llenar un vaso; no busques lo que sea superior a tus fuerzas.

Si sigues estos pasos producirás copiosas ramas y frutos en la viña del Señor. Cúmplelo y alcanzarás lo que deseas.”

El conocimiento que se genera hoy en día en la universidad es la semilla de una fuente potencial que dará sus frutos dentro del mercado laboral.

Los estudiantes de hoy son los trabajadores del futuro. Un mercado laboral difícil y muy incierto puesto que los más jóvenes están siendo los más castigados por la crisis. Un castigo que resulta no sólo injusto sino también, incomprensible, sencillamente, porque las nuevas generaciones son las que tienen más preparación. Pero además, todo el mundo merece tener una primera oportunidad dentro del mundo de la empresa y del trabajo en general.

Ánimo a todos los estudiantes universitarios en estas fechas de exámenes.