sábado, 24 de octubre de 2015

LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN Y LAS HUMANIDADES.

La progresiva disminución de asignaturas de humanidades –literatura, filosofía, historia, geografía, religión – en la educación primaria, secundaria, bachillerato y  que contagia  a la universidad, es sin duda alguna un ataque frontal a la cultura y al pensamiento, que posiblemente es lo que interese hoy, NO PENASR, a todos nuestros políticos.

Y, digo todo esto, porque la otra mañana mientras desayunábamos las portadas de todos los medios de comunicación nos recordaban que los grandes problemas que tiene España en estos momentos y especialmente el sistema educativo es eliminar las clases de Religión de todos los centros educativos, incluso los concertados. Esta es la gran iniciativa que llevará el PSOE en su Programa Electoral.

Lógicamente, yo no tengo nada en contra del PSOE, ni soy militante de ningún partido, pero llega ya un momento que las cosas…….

En la última reforma de la ley de Educación, la historia de la filosofía pasa a ser optativa y las horas de literatura disminuyen. Sólo con este mero hecho, a los estudiantes – y a la sociedad en general – se les trasmite la idea que estas materias no son importantes, especialmente, porque no sirven para abrirse paso en la vida, ni mucho menos en el mercado laboral. Recordemos también que, en los años ochenta desapareció la asignatura de literatura universal, sólo permanecieron literatura española y, en su caso, de la comunidad autónoma con lengua distinta al castellano. Posteriormente, vino el recorte de la filosofía en el bachillerato. Pues bien, esto sucederá ahora con la Religión.

Y, yo me pregunto: ¿Se puede comprender lo que hoy es nuestra historia, nuestro pensamiento, nuestra cultural y lo que nos pasa sin reflexionar sobre lo que pasaba en otros tiempos? ¿Pueden entenderse cabalmente los fundamentos de la cultura occidental, sin estudiar el decisivo paso que dieron los pensamientos religiosos en su época?

Es importante destacar que dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), los estudios de Teología, vuelve a cobrar un papel importante si atendemos a las dinámicas de integración de las ramas del saber que se han generado con vistas a la unificación del marco de educación superior en Europa. Las Humanidades quedarían como huérfanas sin el apoyo de la Teología como uno de sus puntales fundamentales. En efecto, desde el nacimiento mismo de las ciencias, sean del espíritu o de la naturaleza, la Teología formó parte de las mismas, y no una cualquiera sino su culmen y como su sentido último, al abarcar el campo completo de estudio: Dios, el hombre y el mundo. Hoy vuelve a tener un papel relevante en el ámbito de estudios universitario, especialmente por su aporte integrador de las demás áreas del saber y por su capacidad de mediación entre distintos niveles de conocimiento e interpretación del mundo en el tercer milenio.

Entonces, si a nivel europeo se está reconociendo los estudios de Teología, como parte integral del estudio de las humanidades, porque se quiere suprimir el estudio de la religiones en los centros educativos públicos.

Están bien la informática, el inglés y otras asignaturas instrumentales, pero no dejemos de lado el estudio de aquello que quizás no sirve como medio para ganarse la vida pero que es substancial para crear posiblemente valores y pensamientos que permitan a nuestros alumnos vivir de una manera decente y honrada, - posiblemente muy alejada de los que piensan en la supresión de las humanidades - y decisiva para construir hombres y mujeres con pensamiento libre y coherente que permitan levantar las voces a aquellos que quieren controlar el pensamiento y la libertad de los demás.


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